







Prefacio
Sección I: Especies inteligentes
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Amable
lector,
Perdonad
la presuntuosidad de mi apodo. A quién este mundo puede, en buena ley, llamarse
sabio, si ese mundo se ha vuelto demasiado complicado para la comprension de un
mero erudito? Mas la misma emperatriz me ha galardonado con tal denominación,
el mismísimo estimado paradigma de la belleza que me ha encargado la elaboración
de esta obra. Mi esperanza se centra en estar a la altura de la consideración
que me tiene la emperatriz, mas no soy sino un erudito que ha pasado muchos años
viajando por el mundo que llamamos Gushémal.
Las
décadas de viaje, me temo, no alcanzan para brindar el conocimiento certero de
las múltiples criaturas que se encuentran en el camino. Por lo tanto, a pesar
de las expectativas de la corte, he decidido no confiar en las experiencias por
mí acumuladas, sino basarme en otros valiosos viajeros y amistades que me
refrescaban la memoria y proporcionaban más información.
Esta
obra se halla en plena elaboración. A veces, la tarea de catalogar y describir
todas las criaturas que se hallan sobre la faz del mundo parece imposible, no sólo
por su cantidad sino también por el posible olvido de un animal harto común.
¿Acaso la importancia del rodriguero no empalidece ante la majestuosidad del
dragón imperial, con sus enormes alas desplegadas y su penetrante fuego?
Mas
hay que incluir al primero, como a tantas otras criaturas, exóticas y mundanas
por igual, por lo cual tengo que depender de la colaboración de muchos amigos,
que me contaron sus viajes, ahora que ya no tengo edad para emprenderlos por mí
mismo.
Amable
lector, vayan estas palabras como ruego. En caso de que este volumen os resulte
incompleto en la descripción de las bestias de Gushémal, y tengáis información
que agregar, no dudéis en mojar la pluma. Claro que es preciso una revisión
previa de lo que se envía por parte de los viajeros que ya conocen a la
criatura en cuestión, pero tanto necesitamos que se apreciará cualquier
esfuerzo de tu parte, amable lector.
Escribid
a mi dirección de magiesquelas,
y de inmediato estudiaré sus hallazgos.
Lestrovar el Sabio,
Palacio Imperial de Sirap, Ibrollene

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